La senadora de Feliciano Gladys Domínguez volvió a decir que es víctima de una campaña en su contra, debido a las votaciones que la tuvieron como aliada del oficialismo, particularmente la última, en relación a la reforma previsional. En ese sentido, la legisladora que llegó a su banca por el peronismo y hoy se muestra con el oficialismo adelantó que su situación está en manos de la Justicia.
Días atrás mostró un cartel en su localidad y denunció "escrache" y "agravios".
"Antes de juzgar, hay que escuchar las dos campanas. Siempre entendí que, por haber elegido hacer política, debía convivir con las críticas y la exposición pública. Pero todo tiene un límite", dijo la senadora de Feliciano.
En ese sentido, la legisladora indicó: "Hace más de 900 días que soy víctima de una persecución constante, con agravios, mentiras, falsas acusaciones, utilización de fotografías y ataques dirigidos no solo hacia mi persona, sino también hacia mi familia y entorno".
Para Domínguez, esta situación ha sido "permanente y sistemática" con frases como: “Hay que salir a la calle, hay que hacerla mierda".
Por eso, deslizó que su situación fue llevada a la Justicia: "Quiero dejar en claro que recurrir a la Justicia no es un abuso de poder, sino el ejercicio de un derecho que tiene cualquier ciudadano".
"Mi preocupación tampoco es infundada: la persona denunciada registra una condena penal por hechos de violencia, dictada por el Tribunal de Juicio de la ciudad de Paraná, ajeno a cualquier ámbito político local. Lejos de cesar su conducta, ha continuado con manifestaciones intimidatorias y agresivas, desconociendo las decisiones de la Justicia, lo que incrementa razonablemente mi preocupación", dijo.
"A quienes tengan dudas o consideren que las acusaciones que realizan son ciertas, les digo que estoy plenamente a disposición de la Justicia para acreditar cada uno de mis actos. Del mismo modo, quienes difamen, mientan o acusen sin pruebas también deberán responder ante la Justicia por sus dichos y por los daños que ocasionen", agregó.
"La democracia se fortalece con el debate de ideas, no con el odio, las amenazas ni la violencia. Ningún cargo público obliga a naturalizar el hostigamiento. Confío en la justicia y seguiré defendiendo mis derechos por las vías institucionales, como corresponde", concluyó.











