Con el aval de los aliados y toda la "oposición dialoguista", el Senado aprobó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) por 46 votos afirmativos, 22 negativos y 0 abstenciones. El dictamen sufrió cambios, por lo que debe volver a la Cámara de Diputados para su sanción definitiva.
Según informó Parlamentario, hubo modificaciones para que la remoción del Directorio requiera mayoría absoluta y no dos tercios como propuso el Poder Ejecutivo en el texto original que aprobó la Cámara baja el 26 de agosto. Del mismo modo, se estableció que la Cámara alta conserve la atribución constitucional de exclusividad respecto al tratamiento de nombramientos.
Además de La Libertad Avanza, el Pro y la Unión Cívica Radical, votaron a favor Convicción Federal, Provincias Unidas, Movimiento por Misiones, Moveré por Santa Cruz, Despierta Chubut, Primero los Salteños, Independencia y La Neuquinidad. Solamente el interbloque Popular votó en contra en la general.
Sin embargo, al momento de votar en particular el artículo que propone la mayoría absoluta para la remoción del Directorio del Banco Central, el bloque Justicialista, el Frente Cívico santiagueño y Justicia Social Federal acompañaron el blindaje de la modificación para evitar que la Cámara baja pudiera insistir con la redacción original del Poder Ejecutivo que exigía las dos terceras partes para remover algún cargo de la entidad. Solo los santacruceños Natalia Gadano y José Carambia votaron en contra.
Mientras se llevaba a cabo la sesión ordinaria de este jueves, el oficialismo incorporó un nuevo artículo que establece un plazo de seis años para el cargo de presidente, vicepresidente y directores de la autoridad monetaria. Esta incorporación pasó a ser el artículo 3 del dictamen modificado.
El resto de las votaciones en particular superaron los dos tercios de los presentes con la excepción de los artículos 13, 14, 20 y 22 que tuvieron el voto negativo de la senadora salteña Flavia Royón y el interbloque Popular. De esta manera, el Senado blindó el dictamen de la cámara revisora y la Cámara de Diputados tendría que superar esa mayoría calificada para imponer el dictamen de origen.
Entre los principales cambios que propone el Gobierno nacional, la más rimbombante es definir como misión central del BCRA a la preservación del valor de la moneda nacional. Y a su vez, elimina los objetivos múltiples definidos en 2012 durante la gestión de Mercedes Marcó del Pont, en la presidencia de Cristina Kirchner.
También, se elimina la posibilidad de que el ministro de Economía participe con voz en las reuniones del directorio del BCRA; se derogan los adelantos transitorios y se prohíbe al Banco Central otorgar préstamos al Estado nacional, provincias, Ciudad de Buenos Aires y municipios; y el BCRA no podrá adquirir títulos emitidos por el Estado nacional al momento de su colocación.











