En las últimas horas hubo revuelo tras darse a conocer que el senador nacional Joaquín Benegas Lynch (La Libertad Avanza-Entre Ríos) es director de una empresa que se dedica a gestionar ventas de tierras a extranjeros en la Argentina, Uruguay, Chile, Perú y Paraguay.
El dato, que ya había sido mencionado en Entre Ríos, cobró nueva dimensión este miércoles, publicado por el sitio La Política Online en la previa de la votación de la ley de propiedad privada, que iba a tener a Benegas Lynch entre sus protagonistas.
Poco después, cuando el tema se instaló en los medios, el senador que vive en La Paz publicó su descargo en las redes sociales, acusando de "mala fe" a quienes señalaron esa noticia y dando detalles de su actividad privada.
Benegas Lynch sostuvo que la actual ley "lo que sí hizo esa ley fue achicar la demanda y castigar el patrimonio de los argentinos, que hoy controlan el 95% de las tierras rurales de nuestro país", apuntó contra el kirchnerismo y defendió sus posiciones en el Congreso.
La respuesta completa del senador
Respondo a alguna notas periodisticas, que cuanto menos, tienen mala fe en relación a mi empresa y la ley de tierras. Pero esto es parte de venir del sector privado y meterse en este fango de la política.
Por un lado, si, tengo una empresa agropecuaria. No es ningún descubrimiento, es público, está en mi DDJJ. Hace más de 20 años que trabajo en el sector, soy socio fundador y mayoritario de esta empresa desde hace seis años.
La empresa se dedica a administrar campos, asesorar a dueños de campos y compradores y a valorizar campos. Nuestros clientes son argentinos y extranjeros, y hemos operado no solo en Argentina sino en otros países de la región. Y estoy orgulloso no solo por la empresa y nuestro equipo que va creciendo, sino haber representado familias argentinas y extranjeras que han arriesgado su capital, invirtiendo en producción y generando cientos de puestos de trabajo en nuestro país.
Lo que sí corresponde explicar, porque asumí una responsabilidad como legislador, es qué se votaba mañana y por qué lo votaría eventualmente si se logra apoyo de la mayoría de senadores.
El proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, en su capítulo de Tierras, viene a reformar la nefasta ley de tierras actual. Nuestro proyecto prohíbe de manera explícita que Estados extranjeros, sus empresas estatales y sus fondos soberanos adquieran tierra en la Argentina —incluido el control de hecho y las sociedades interpuestas—. Y por otro lado, busca una apertura para la inversión privada, única generadora de riqueza para los argentinos.
Es decir: se cierra la puerta que había que cerrar, la de los Estados extranjeros, y se abre la que nunca debió cerrarse, la del argentino que quiere vender su campo y elegir a quién.
Porque la Ley 26.737 no frenó ninguna invasión. Mientras se le ponía tope al productor italiano o español, en la Patagonia, el gobierno kirchnerista, entregaba una concesión por 50 años a una empresa vinculada a un Estado Extranjero. Se controló al que compraba un campo y no al que buscaba posición estratégica. Asi de hipócrita es la vieja política.
Lo que sí hizo esa ley fue achicar la demanda y castigar el patrimonio de los argentinos, que hoy controlan el 95% de las tierras rurales de nuestro país.
Uruguay, Australia o Estados Unidos no fijan cupos por nacionalidad para el privado. Tienen registro. Y el Estado se ocupa de lo que hay que ocuparse: de que se cumpla la ley y de que no entren Estados extranjeros. Es exactamente el modelo de este proyecto.
Y así como voté el Presupuesto, la Modernización Laboral con el RIMI, Tratados de Libre Comercio y otros proyectos, me encontrarán siempre votando a favor del sector privado, los argentinos laburantes, emprendedores y empresas que compitan.
¿Y beneficia a los empresarios que al campo argentino le vaya bien? Sí. Igual que a las cientos de miles de pymes agropecuarias del país, a sus empleados y a los pueblos que viven de ellas. Mi empresa es parte del sector. Un beneficio general no es un privilegio particular: no hay en esta ley una sola línea escrita para mi empresa, ni un permiso que yo obtenga y otro no.
Mi posición la expresé en varios medios. Mi voto está a la vista y mi actividad también. El que quiera discutir el proyecto, lo discuto con gusto. Venimos a protegernos de los Estados Extranjeros y a promover la inversión privada. Ni más ni menos.











