La posibilidad de que el Gobierno nacional impulse la derogación de la Ley 25.542, que regula el precio uniforme de venta de los libros en Argentina, encendió la alarma en todo el sector editorial. Libreros, editores y cámaras del libro comenzaron una ronda de contactos con legisladores nacionales para intentar frenar una iniciativa que, sostienen, pondría en riesgo la supervivencia de cientos de librerías independientes y concentraría aún más el mercado editorial.
Uno de los referentes que salió a manifestar su preocupación fue José “Perico” Pérez, librero, editor y titular de la librería Homo Sapien. Según explicó en el programa Trascendental por LT8, la preocupación surgió luego de la publicación de una información periodística que indicó que el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, analiza incluir entre las próximas reformas la derogación de la denominada Ley de Defensa de la Actividad Librera.
“Esa ley logró aprobarse casi por unanimidad en el Congreso el 27 de noviembre de 2001 y fue promulgada en enero de 2002. Todos los sectores políticos la acompañaron porque entendieron que protegía un bien cultural y no un privilegio para las librerías”, recordó Pérez en declaraciones que reprodujo Rosario 12.
La norma establece un precio uniforme para los libros durante un período determinado desde su lanzamiento, impidiendo que grandes cadenas comerciales utilicen fuertes descuentos como estrategia para atraer clientes y desplazar a las librerías independientes.
Pérez explicó que el antecedente inmediato fue el desembarco de grandes superficies comerciales en el país. “Cuando llegó Carrefour empezó a vender los llamados ‘libros de punta’, los títulos más vendidos de las grandes editoriales, con descuentos del 40 o 50 por ciento. No les importaba perder dinero con esos libros porque el objetivo era atraer clientes para venderles otros productos. Para una librería independiente era imposible competir en esas condiciones”, señaló.
Según el editor rosarino, ese mecanismo termina afectando la estructura comercial que sostiene la actividad librera en todo el país. “Esos títulos son los que permiten hacer caja y sostener económicamente una librería. Si esos libros se venden por debajo de su precio en grandes cadenas, las librerías dejan de ser viables”, afirmó.
Pérez recordó que la legislación argentina tomó como referencia la denominada Ley Lang de Francia, impulsada en la década de 1980 para impedir que las grandes cadenas concentraran el mercado del libro mediante descuentos agresivos. “En Francia lograron detener ese proceso. En cambio, Inglaterra desreguló el mercado y desaparecieron gran parte de las librerías independientes. Después el monopolio termina decidiendo qué libros vende y cuáles desaparecen de las vidrieras”, advirtió.
Para el librero, la discusión excede el aspecto comercial. “Se instala la idea de que el libro será más barato, pero esa es una trampa para el lector. Lo que termina desapareciendo es la bibliodiversidad: dejan de circular muchos autores y autoras porque sólo permanecen los títulos de mayor volumen de venta”, sostuvo.
También remarcó que las librerías cumplen una función cultural que no puede reemplazarse únicamente por plataformas de venta por internet. “Cada librería organiza presentaciones de libros, charlas, actividades culturales y genera un vínculo con los lectores. Existe lo que llamamos la autoridad del librero, que recomienda obras más allá de los grandes éxitos editoriales y acerca autores que de otra manera muchas personas nunca conocerían”, explicó.
En ese sentido, consideró que el mantenimiento de una red de librerías independientes garantiza una oferta editorial más amplia y plural. “Eso le asegura al lector una enorme variedad de opciones y no solamente los títulos masivos”, indicó.
Aunque hasta el momento no existe un proyecto presentado formalmente en el Congreso, el sector comenzó a organizarse preventivamente. “Por ahora no hay nada concreto. A partir de esa información periodística decidimos poner el tema en agenda y empezar a visibilizar lo que significaría una derogación de la ley”, explicó Pérez.
El editor destacó además que la norma no implica erogaciones para el Estado. “No requiere subsidios ni gasto público. Es simplemente una regulación que viene funcionando desde hace más de veinte años. No tiene sentido modificar algo que funciona”, afirmó.
Según indicó, representantes del sector ya mantuvieron reuniones con diputados y senadores nacionales de distintos bloques. “La recepción fue muy buena. Sabemos que, si finalmente ingresa un proyecto, deberá pasar por el Congreso y queremos llegar preparados a ese debate”, señaló.
Pérez advirtió que la iniciativa llegaría en uno de los momentos más delicados para toda la cadena editorial. “Hoy la situación es compleja para librerías, editoriales, autores y distribuidoras. Una medida de este tipo sería casi terminal para muchísimas librerías del país”, sostuvo.
También alertó sobre el impacto que tendría especialmente fuera de los grandes centros urbanos. “Hay localidades donde existe una sola librería. Si desaparece, desaparece también un espacio de acceso a los libros, de recomendación y de promoción de la lectura”, dijo.
El rechazo a una eventual derogación de la Ley 25.542 reúne a las principales entidades del sector editorial argentino. “Hay entre catorce y quince cámaras del libro de todo el país que apoyan la continuidad de esta legislación”, destacó.
En paralelo con ese escenario, las librerías rosarinas avanzan con una iniciativa destinada a fortalecer el vínculo con los lectores. Entre el 24 , 25 y 26 de julio se realizará en el Galpón 19 la primera Feria del Libro Infanto Juvenil de Rosario, organizada por la Cámara Rosarina del Libro junto con la Municipalidad y el Gobierno provincial.
“Las doce librerías con local a la calle decidimos trabajar juntas. Competimos comercialmente, pero entendimos que debíamos unirnos para defender el libro y promover la lectura. Organizamos una feria con entrada libre y gratuita, autores, presentaciones, teatro, música y actividades para chicos porque creemos que también hay que construir respuestas colectivas frente a este momento que atraviesa el sector”, concluyó Pérez.











