Con firma entrerriana buscan crear un programa nacional de prevención del suicidio en menores

Un proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados de la Nación busca crear un Plan Nacional de Prevención del Suicidio en Niñas, Niños y Adolescentes en el ámbito del Ministerio de Salud. La norma lleva la firma de la entrerriana del PRO, Alicia Fregonese.

Entre los objetivos del programa, se destacan generar mecanismos de asistencia y posvención, promover circuitos de derivación, establecer estándares de supervisión en establecimientos de salud mental y promover la formación en prevención y tratamiento del suicidio en este segmento social. Además, se crear un Registro Único Federal que contendrá información estadística y epidemiológica de los intentos de suicidio y de los consumados, con desagregación específica para menores. Incluirá datos sobre causas del deceso, edad, género, evolución mensual, modalidad utilizada y otros campos pertinentes.

El plan también promueve en la currícula de carreras relacionadas con salud mental, así como en las de formación docente, la inclusión de contenidos que trabajen el abordaje institucional del riesgo suicida y la salud mental de niños. Se desarrollarán campañas en medios de comunicación -tradicionales y plataformas- y se publicarán contenidos en una plataforma web específica creada a partir de la iniciativa.

"El suicidio es un problema sanitario de alcance global, con consecuencias sociales, emocionales y económicas que atraviesan todas las edades y clases sociales, frecuentemente silenciado por el estigma que recae sobre quien lo intenta o lo consuma, su familia, sus afectos y la comunidad. La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de 700.000 personas se suicidan por año en el mundo, ubicándose entre las principales causas de muerte —con más fallecimientos que los provocados por malaria, VIH/SIDA, cáncer de mama, guerras u homicidios— y, por cada suicidio consumado, existen más de 20 intentos", indicaron los autores.

Los firmantes resaltaron luego: "Detrás de cada una de estas cifras hay un proyecto de vida interrumpido y un horizonte colectivo que se empobrece. Cuando una niña, un niño o un adolescente decide quitarse la vida, no se pierde únicamente una existencia individual: se priva a la sociedad de un trabajador, de un profesional, de un padre o una madre, de un ciudadano que habría aportado al desarrollo del país". Y finalizaron: "La salud mental de las nuevas generaciones es, en sentido estricto, la materia prima del futuro nacional. Ningún proyecto de desarrollo económico, científico o productivo es viable si la generación llamada a sostenerlo no llega a la adultez en condiciones de bienestar. Proteger la vida y la salud psíquica de niñas, niños y adolescentes no es, entonces, una política sectorial dirigida a un grupo vulnerable, sino una inversión estratégica en la continuidad y la fortaleza de la Nación".